Cartas que nunca llegaron
Algunas cartas se perdieron.
Otras simplemente eligieron otro destino.
Otras simplemente eligieron otro destino.
Archivo de Correspondencia Improbable
• cartas entre personajes;• disculpas que llegaron tarde;
• cartas escritas por libros;
• cartas sin remitente;
• cartas encontradas dentro de otros libros;
• respuestas a cartas inexistentes;
• postales desde lugares imaginarios;
• sobres vacíos.
Hay cartas que el cartero olvidó.
Otras eligieron otro camino.
Algunas se escondieron entre las páginas de un libro y nunca volvieron a salir.
Nadie sabe cuántas existen.
Solo aparecen, de vez en cuando, en un cajón del Archivo de Correspondencia Improbable.
Las publicamos exactamente como las encontramos.
Si alguna estaba dirigida a usted... lamentamos haber llegado un poco tarde.
Querido lector:
La carta que iba a cambiar su vida tomó un camino equivocado.
Mientras la encontramos, disfrute de las pequeñas equivocaciones.
"La correspondencia decidió perderse antes de encontrar destinatario."
Estimada nostalgia:
Su pedido fue recibido.
Sin embargo, ya no fabricamos los mismos recuerdos.
Carta N.º 1
De Don Quijote de la Mancha para Alicia.
Estimada señorita:
Me han hablado de un país donde los conejos llevan relojes, las reinas juegan con cartas vivientes y los caminos cambian de dirección cuando uno deja de mirarlos.
He decidido partir inmediatamente.
No para vencer gigantes.
Eso ya lo hice.
Quisiera enfrentarme, por una vez, a algo mucho más difícil:
la lógica de su mundo.
Si en el camino encuentra un caballero demasiado flaco montado sobre un caballo cansado, no se asuste.
Probablemente sea yo intentando comprender por qué un gato puede desaparecer dejando únicamente la sonrisa.
Con sincera admiración,
Don Quijote
Si usted está esperando una carta que nunca llegó, vuelva de vez en cuando. A veces aparecen con años de demora. Aquí nadie les pregunta por qué tardaron tanto.
Carta N.º 2
De Sherlock Holmes para Caperucita Roja.
Señorita:
Después de revisar cuidadosamente las pruebas disponibles, debo informarle que el lobo jamás logró engañarme.
Las huellas no coincidían.
La abuela tenía una estatura diferente.
La chimenea había sido utilizada recientemente.
Y, francamente, ninguna persona enferma desarrolla semejantes colmillos en una sola tarde.
Le sugiero, para futuras visitas familiares, verificar la identidad de sus parientes antes de ingresar al domicilio.
Atentamente,
Sherlock Holmes
P.D.: El doctor Watson insiste en enviarle una cesta. Yo considero innecesario repetir el experimento.
Carta N.º 3
De un lector para un libro que nunca existió.
Querido libro:
No recuerdo tu título.
Ni tu autor.
Ni siquiera estoy completamente seguro de haberte leído alguna vez.
Sin embargo, hace años que extraño una historia que nunca consigo volver a encontrar.
Cada biblioteca que visito tiene miles de libros.
Vos nunca estás.
A veces pienso que te soñé.
Otras veces creo que sos el libro que todavía nadie escribió.
Si alguna vez decidís existir...
prometo leerte despacio.
Carta N.º 4
Querido desconocido:
Respuesta encontrada sin carta original.
Sí.
Yo también.
Desde aquel día.
No, nunca te culpé.
El puente sigue en pie.
Los árboles crecieron muchísimo.
El perro envejeció.
La taza continúa esperándote sobre el estante de la cocina.
No hace falta que respondas.
Con saber que esta carta logró encontrarte...
es suficiente.
Carta N.º 5
Estimado señor: Del personaje secundario al autor.
Hace tres capítulos que espero mi turno para decir una sola frase.
Mientras tanto, el protagonista volvió a salvar el mundo dos veces.
Comprendo que la historia gire alrededor de él.
Pero yo también tenía una infancia interesante.
Incluso preparé un discurso.
No era muy largo.
Apenas cuatro páginas.
Si finalmente decide eliminarme del manuscrito, le agradecería devolverme al menos mi apellido.
Atentamente,
El hombre que aparece al fondo, junto a la ventana.
Carta N.º 6
Estimado usuario: De un punto y coma para un escritor apurado.
Llevo años intentando explicarle que no soy una coma pretenciosa.
Tampoco un punto indeciso.
Tengo mi propia personalidad.
Mi propio ritmo.
Mi humilde dignidad tipográfica.
Sin embargo, cada vez que usted se entusiasma escribiendo, desaparezco.
No pretendo ocupar todas las páginas.
Con aparecer de vez en cuando me alcanza.
Lo saluda atentamente,
Un punto y coma ligeramente ofendido.
CARTA Nº 7
Del Ratón Bibliotecario a quien encuentre esta carta.
Estimado lector:
Si encontró este sobre debajo de una estantería, le ruego absoluta discreción.
La Administración cree que paso las noches ordenando fichas.
No es cierto.
Estoy aprendiendo a leer poesía.
No porque la entienda.
Sino porque, cuando nadie mira, algunas rimas dejan migas.
Y las migas, como sabrá, son imposibles de desaprovechar.
No me delate.
Firmado,
El Ratón Bibliotecario